11 años han transcurrido desde que Corea del Norte y del sur se reunieron. La expectación por los resultados de esta junta se dan para algunos en un escenario de optimismo; mientras que para otros este hecho produce más dudas. 

A las 9:30 horas de la mañana en Corea (21:30 horas en Chile) dos líderes opuestos se verán frente a frente. Se trata del encuentro histórico entre Kim Jong-un y Moon Jae-in, que mantiene atento al mundo. ¿Cuál sería el mejor escenario? ¿Se podrán establecer relaciones de cooperación? Estas son algunas de las preguntas que confluyen en la reunión.

“Ahora son unas circunstancias bastante favorables en comparación con el del año pasado, en que el había un conflicto grande y que con la cumbre que se desarrollará esta realidad se revierte”, afirma Constanza Jorquera, analista internacional de la Universidad de Santiago.

La experta señala que con el presidente surcoreano, se está abriendo una buena instancia para establecer un contacto entre los países. Jorquera explica que cuando hay gobiernos conservadores- como los dos anteriores a Moon Jae-in- las relaciones con países vecinos tienden a distanciarse y mirar más hacia Estados Unidos. “Pero cuando los gobiernos son  liberales, hay un acercamiento y se toma una actitud en la que se considera que la influencia externa es importante para solucionar el conflicto, pero el  asunto principal, le que corresponde a la península de Corea”, comenta la académica.

Dentro de los objetivos de la Cumbre, se encuentra principalmente el intento de lograr un acuerdo de desnuclearización, sobretodo en un contexto de desarrollo armamentístico norcoreano, lo que permitiría terminar con años de tensión. “No sabemos si realmente va a ser así, porque Corea del Norte siempre ha sido muy ambivalente. A pesar de esto, las visitas son muy importantes, porque es donde se genera este flujo de contactos, no sólo declaraciones, sino que ya se estableció una línea roja entre ambos”, menciona Jorquera. 

Posibles escenarios

“Lamentablemente en los medios se enfatiza mucho el tema de la reunificación, cuando el mejor resultado más allá de eso, que puede ocurrir es que cada líder neutralice sus potencias. También que se establezcan relaciones de cooperación, con un diálogo fluido y se genere un clima de cordialidad, que permita bajar el nivel de amenaza”, destaca Jorquera.

Para Pedro Díaz Polanco, doctor en Derecho y Relaciones Internacionales, este acercamiento es “algo instrumental, algo funcional. Hay que pensar que el país de Kim Jong-un  está pasando por una crisis económica y alimentaria muy importante y encontró en los Juegos de Invierno, una oportunidad para poder compensar los daños anteriores”. Agrega que esta reunión “es una píldora, una aspirina  para el sistema internacional como muestra de tranquilidad, pero en ningún caso puede ser considerada como una fuente de confianza para el futuro”.

Comparación con otras cumbres

No es primera vez que se intenta realizar una cumbre que ponga en contacto a los líderes coreanos. Los años 2000 y 2007 también se juntaron las máximas autoridades de los países, pero los productos de esas reuniones, quedaron sin resultados concretos. Claro ejemplo de ello, es el desarrollo posterior de una mayor tensión en la zona. En el caso de la realizada en 2000, se establecieron algunos acuerdos como, la reconciliación nacional, la cooperación económica y social. En 2007 en cambio, se estableció la búsqueda de un acuerdo de paz para reemplazar el armisticio de 1953; algo que aún no se ha conseguido y espera ser determinado en esta oportunidad.

Pero, ¿En qué se diferencian estas cumbres con la de 2018?

Pedro Díaz Polanco, señala que existen discrepancias porque “el grueso de los norcoreanos sabía que tenían que coexistir con ciertas reglas del sistema internacional; hoy día la perspectiva de la cumbre es totalmente diferente donde Kim Jong-un se ha mostrado muy intransigente respecto a lo que era su padre y abuelo”.

“Es bastante similar con la cumbre del 2000, porque el presidente surcoreano que estaba en ese momento, tiene varias semejanzas con Moon Jae-in, el que en esa época anticipó la necesidad de un encuentro como este”, asegura Jorquera. Sin embargo, la analista confirma que existe una diferencia significativa: China y Estados Unidos. Esto hace que las relaciones se complejicen, al momento de encontrar una solución. 

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