La exposición en el Espacio Fundación Telefónica presenta el mundo en que el escritor francés basó todas sus grandes aventuras.


Exposición “Julio Verne. Los Límites de la Imaginación”.

Julio Verne es el segundo autor más traducido en la historia, después de Agatha Christie, y las razones de este logro van mucho más allá de su buena pluma. Las aventuras que el autor francés plasmó en sus novelas durante el siglo XIX están cargados de conocimientos de su época, mezclados con una fuerte dosis de su imaginación. Este universo nuevo, creado por una persona en particular, se denomina imaginario y, en el caso de Verne, inventó historias a partir de una persistente observación del mundo que lo rodeaba.

Las obras de Verne fueron los favoritos de los lectores durante mucho tiempo, y han logrado revivir a través de nuevas representaciones de ellas, como series o películas. No obstante, quien se da la oportunidad con sus novelas podrá apreciar que éstas son rápidas de leer, entretenidas y que requieren de una atención constante.

Imágenes del globo aerostático y otros mecanismos de vuelo que Julio Verne retrataba en sus aventuras.

Según el doctor en literatura de la Pontificia Universidad Católica, Marcelo González, “el autor fue capaz de crear héroes humanos e inspiradores, representantes de esa fe en la razón y en la humanidad”. Los deseos y sed de aventura de los lectores son los mismos que los de los protagonistas, es por esto que se identifican con ellos, y son capaces de vivir una increíble experiencia, sin siquiera alejarse de la comodidad de sus casas.

El proyecto “Julio Verne. Los Límites de la Imaginación” fue traído desde Madrid para poder mostrar todas las dimensiones de la obra del escritor galo. La curadora de esta exposición, María Santoyo, explicó que “el proyecto no trata de la vida y obra de Verne, sino de su imaginario, es decir, de los territorios que conformó a través de sus viajes extraordinarios y las aventuras que escribió, y cómo ese imaginario reflejaba la modernidad y el progreso de su tiempo”. Luego, la artista de origen español agregó que “el autor supo recoger los conocimientos de su época y utilizarlo para crear sus propias aventuras, hasta el punto de que fue capaz de anticiparse, en algunos casos, a lo que iba a venir”.

Fotografías y dibujos que representan la obra “De la tierra a la luna”.

La exposición cobró vida durante fines del 2015 en la ciudad de Madrid, donde fue vista por más de 220 mil personas. En la muestra se pueden apreciar todos las áreas del saber que interesaban al autor francés, además de la influencia que tuvieron en sus obras. Se entabla una relación entre las aventuras de Verne y diversos hechos que ocurrieron en los años posteriores a su muerte. El escritor se anticipó a diferentes acontecimientos, como la llegada del hombre a la luna, o la posibilidad de que un buzo pudiera captar una fotografía desde el fondo del océano.

Copia de la Biblioteca Nacional de “Los Grandes Exploradores del Siglo XIX”.

El proyecto no posee una estructura rígida, se incorporan elementos del lugar donde se está presentando, para generar una mayor cercanía con el público. En el caso de Chile, la Biblioteca Nacional prestó seis ejemplares que corresponden a las primeras ediciones de algunos de las obras de Verne. Dos de ellos, “Historia de los grandes viajes y de los grandes viajeros” y “Los grandes exploradores del siglo XIX”, no corresponden a ficción; Verne también se destacó por ser un gran documentalista. Por otra parte, los otros libros corresponden a novelas cuyos personajes son chilenos, como “El faro del fin del mundo” y “El capitán de 15 años”.

Copia de la Biblioteca Nacional de “Historia de los Grandes Viajes de los Grandes Viajeros”.

Julio Verne siempre fue un atento observador de su realidad; respondió muy bien al espíritu de su tiempo, al positivismo científico, a la fe en el progreso y a las ciencia. Es por eso que consideraba que sus libros debían no sólo entretener al lector, sino que también lo debía instruir. Como consecuencia, todos sus libros son un compendio de los conocimientos de su época, en especial de materias de su interés, como la geografía y la navegación.

El periodo en el que vivió Verne es la era de mayor innovación de la historia, cosa que está demostrada. Santoyo dijo que “queremos celebrar su época como la base de la modernidad y defender la necesaria relación entre creatividad, imaginación y progreso”.

El académico del Departamento de Literatura de la Universidad de Chile, Ignacio Álvarez, destacó que el imaginario de Verne “representa un aspecto clave del espíritu moderno, que se conecta bien con nuestra experiencia: la idea de que el mundo es ancho y que , sin embargo, está a nuestro alcance y podemos conocerlo”. Por otra parte, la española relacionó las aventuras del escritor con una “pulsión que todos tenemos por fascinarnos con la posibilidad de viajar, explorar y descubrir, o sea, nos conecta mucho con esa pulsión que tenemos desde la infancia, pero que en realidad, es muy humana”.

El proyecto busca mostrar al público, de una manera diferente y entretenida, que la imaginación genera progreso, y el progreso genera imaginario, que es el legado que ha dejado Verne.

 

Leave a Reply