Ambos países podrían llegar a una disputa de misiles que no estaba inminente de ocurrir desde 1962 con la llamada “crisis de los misiles”.

 

El Presidente de los Estados Unidos, Donald Trump, anunció el miércoles vía Twitter una advertencia directa a Rusia, y es que esta se prepare. Todo esto a raíz del presunto ataque químico el sábado en Duma, ciudad Siria donde residen rebeldes del régimen, en el que al menos 40 personas fallecieron, entre estos adultos y niños.

Estos mostraron signos de problemas respiratorios, labios y piel con tono azulado, quemaduras en los ojos y personas con espuma bucal y un fuerte olor a cloro según declararon fuentes de la Asociación Médica Sirio-Americana.

Trump calificó y condenó este hecho como algo planeado por el Presidente Bashar al-Asad, quien habría mandado al Ejercito Sirio a perpetuar el acto, y cuestionó seriamente a Rusia, quienes son aliados del régimen Sirio. Rusia negó el uso de gases tóxicos en defensa de el régimen de Al-Asad y discutió la veracidad de los hechos confirmados por parte de los rebeldes diciendo que solo fue un intento fallido para frenar que el régimen Sirio.

 

Fuente: exitosanoticias.pe

 

Pero ¿esto puede tener relación con el hecho ocurrido durante la Guerra Fría? Para Miguel Navarro, abogado y politólogo internacional esta situación “sería una neo-Guerra Fría” en donde se vive uno de los mayores momentos de tensión desde 1940. Explicó que hay una gran expectación en los países del mundo sobre que sucederá finalmente, si Trump mandará los misiles y Rusia los derribará o si esto tomará vías más pacíficas.

 

Durante la crisis de los misiles en 1962, el entonces Presidente de Estados Unidos John F. Kennedy castigó con un bloqueo a Cuba por el asunto de los barcos soviéticos, los cuales estaban cargados con misiles que iban dirigidos contra la bandera americana. Nikita Kruschev, quien era el dirigente de la Unión Soviética, al ver que el desembarco de Bahía Cochinos estaba rodeada de barcos y aviones estadounidenses, le propone a Kennedy retirar sus misiles si es que Estados Unidos se compromete a no invadir a Cuba y a retirar los misiles que tiene en Turquía. Esto fue aceptado y con ello terminó la crisis.

 

Fuente: aldlanews.com

Lo que no parecería concordar es el hecho de llegar a un acuerdo, entendiéndose que esta vez, si podrían iniciar el ataque. El actual mandatario estadounidense twitteó que las relaciones entre EE.UU. y Rusia estarían peor que nunca ,incluyendo a la Guerra Fría. Desde Moscú contestaron que si disparan sus misiles contra Siria estos serán derribados.

Profesor investigador del centro de estudios internacionales de la Universidad Del Desarrollo, Fernando Schmidt, explicó que es difícil evaluar que tan cercano es este conflicto con el ocurrido años atrás. Argumentó que si bien cada país tiene sus aliados y se empiezan a generar bloques “no podría asegurar que se esté avanzado hacia una nueva guerra fría o que esto sea netamente efecto Trump”.

 

Schmidt comentó que para los rusos no es de gran impacto el ataque, todo esto dependiendo de la magnitud ya que no cree que el ataque sea de tales dimensiones que “Bashar al-Asad vaya a perder la guerra por causa de este”. Argumentó que “estamos en un contexto en el cual el propio Presidente Trump está cada vez más involucrado” como una forma de desviar la atención con respecto a su supuesta colusión con los rusos para ganar las elecciones.

 

Para Rusia apoyar este conflicto tiene un carácter estratégico según denominó Schmidt, pues Rusia no tiene salida a puertos de aguas cálidas y aunque existan tecnologías que puedan romper el hielo en sus aguas congeladas esto sería muy caro. Y al tener un puerto llamado Tartus en Siria con salida a este tipo de aguas, “suena evidente el apoyo al régimen” como lo pudo ser en su minuto el interés de Rusia con el puerto de Cuba.

Bashar al-Asad
Fuente: wikipedia

Raúl Sohr, periodista y analista internacional, reflexionó que es común que las operaciones bélicas sean encubiertas con rimbombantes justificaciones éticas y que “la argumentación es poco convincente puesto que las mismas naciones que hoy impugnan los gases tóxicos los toleraron cuando Irak los descargó contra Irán en la guerra que libraron entre 1980-1988.” Explicó que lo que importaba en esos tiempo a Washington era derrotar radicalismo islámico iraní y que “poco ha cambiado. No son principios los que están en juego sino que quién dominará el Medio Oriente.”

 

Siria ha sido una guerra de proxys, que no es directa entre Washington y Moscú, sino que de aliados rusos y aliados norteamericanos quienes son apoyados desde atrás por ambas facciones. Cristián Garay, analista internacional, cree que el conflicto no llevará a nada y argumentó que “el ataque de misiles no tiene la menor importancia ya que no va a definir el curso del régimen Sirio, el terreno ya está tomado”. Declaró que si EE.UU. no hiciese el ataque “quedaría como alguien que habla mucho y hace poco”, y estará obligado a efectuar algo; sino ocurrirá lo mismo que sucedió anteriormente en donde Rusia y los Sirios ya sabían de un posible ataque y retiraron sus tropas de las bases. Expresó que probablemente se verán un conjunto de explosiones y nada más, pero que “esto no cambia nada. La guerra la tiene ganada Bashar al-Asad.

Fuente: Katehon.com

El futuro desafío está, según Schmidt en demostrar quién tiene mayor capacidad de hacer un ataque nuclear. “¿Es Rusia hoy capaz de interceptar misiles norteamericanos? Y ¿Es EE.UU. capaz de producir misiles que no sean interceptables?, finalizó diciendo que “a futuro esto podría demostrar quien tiene mayor capacidad de hacer un ataque y quién quedaría en una mejor posición y eso estará por verse.

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