Sindicato de Tripulantes de Cabina acusó “esquema de horarios extenuantes “. Desde la Compañía aseguraron que las condiciones en que trabajan sus trabajadores “son las mejores de la industria en Chile”. El próximo lunes a las 17:00 se retomarán conversaciones.

En un proceso de negociación mediado por la Dirección del Trabajo, ayer a las 9:30 de la mañana se sentaron a negociar representantes del Sindicato de Tripulantes de Cabina de Latam Express y delegados de la dirección de la aerolínea.

Los trabajadores acusaron ser parte de un esquema de “horarios extenuantes” que pueden llegar hasta 10 días seguidos trabajando, con cuatro de descanso, por lo que reclamaron “que en cinco días trabajados el piso mínimo sea de 3 días libres, ya que estudio de fatiga nos avala”.

La presidenta del sindicato Silka Seitz señaló que “las condiciones que nos ofrecen siguen siendo aún insuficientes, no trajeron ninguna propuesta concreta, siguen siendo las mismas soluciones del lunes que no van a en el sentido de lo que como sindicato buscamos”. Las conversaciones se retomarán el día lunes a las 17:00 horas.

El ex miembro de la Comisión de Reforma al Derecho Laboral del Ministerio del Trabajo, Marcelo Soto, apunta que “ambas posiciones son legítimas desde el punto de los intereses de cada uno. Sin embargo, este proceso de huelga afecta a terceros que no son parte de la relación laboral:  los usuarios. Lamentablemente, la reforma laboral no se hace cargo de ese tema. Al estar prohibido el reemplazo en huelga, son ellos los que pagan”.

La empresa, que tuvo que activar un plan de contingencia para sobrellevar la disminución de empleados por la huelga legal, ayer estaba operando con tres tripulantes por vuelo. Producto de las movilizaciones, ya se habían cancelado alrededor de 900 pasajes al cierre de esta edición. Al ser contactados por Andes al Día II, reclamaron enojados y colgaron el celular.

El abogado laborista del estudio Barros y Errázuriz, José Tomás Lagos, explica la posición reacia a negociar de Latam: “ya que su estilo es derechamente duro. Las empresas muchas veces no dan su brazo a torcer y prefieren sufrir los costos económicos de la huelga, por un tema de imagen corporativa; es la imagen que dan frente a terceros involucrados, como trabajadores no sindicalizados y la competencia”.

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