La Presidenta Michelle Bachelet junto al Ministerio de la Mujer  y la Equidad de Género, y el Ministerio del Trabajo y Previsión Social,  abordaron el déficit de mujeres en el mercado laboral y cómo esto afecta en el desarrollo económico del país.

“Por cada 100.000 mujeres adicionales que se incorporen al mercado laboral, el PIB de Chile se incrementaría en promedio 0,65 puntos porcentuales”, indicó la mandataria. Además, destacó la trascendencia de la equidad de género en el progreso de los países y aseguró que abogar por la participación femenina se entiende como “imperativos estratégicos, como condiciones indispensables para lograr un desarrollo económico y social inclusivo y sostenible”.

La ministra de la Mujer y la Equidad de Género, Claudia Pascual, afirma que solo el 48% de las mujeres trabaja de forma remunerada fuera del hogar; por cuenta propia, emprendedora o trabajadora salariada. En comparación con 71% en los hombres. “Necesitamos que las tareas de la casa sean compartidas, un hombre no va a dejar de ser hombre por cooperaren la casa”, afirma la ministra.

Aun así,  la ministra del Trabajo y Previsión Social Alejandra Krauss, pone  énfasis en que “este país lo construimos todos, existen instrumentos del gobierno pero necesitamos al sector privado. En conjunto creamos oportunidades”.

En esa misma línea, el economista Manuel Bengolea, opina que la manera más rápida de hacer crecer al país es incorporando las mujeres: “esto se logra con voluntad política, recursos y reglas del juego nuevas. Y en este sentido, la primera estrategia debiera ser el cambio del Código del Trabajo”.

Bengolea concluyó que la clave para enfrentar como sociedad el tema de la incorporación de la mujer a la economía, sería atacar el problema con políticas a corto y largo plazo.  Con políticas a corto plazo, se refieren a que, por un lado, cubran el salario de reserva de las mujeres, y por otro, les ofrezcan servicios de cuidados confiables, con esto, se podrían incorporar 900 mil mujeres más al mercado laboral, lo que significaría un aumento de PIB de un 6%.

En cuanto a las políticas de largo plazo, tendrían que estar orientadas a transformar los roles tradicionales de género para que se puedan incorporar 500 mil mujeres más y con esto generaría un nuevo impacto en el PIB, equivalente al 3,5%.

 

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