La pesca, la tala, la minería o la agricultura sería la razón por la que más de 22.000 especies están en peligro de desaparecer. A pesar de esto, investigaciones demuestran que es posible salvarlas, lo que se podría implementar en el caso de los pingüinos emperadores como ocurrió con los pandas gigantes.

Más de 22.000 especies están en peligro de extinción en todo el mundo según la Lista Roja de la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza, donde se presentan como una de las principales causas de extinción de especies en el planeta está asociada a la sobreexplotación humana de recursos, como la pesca, la tala, la minería o la agricultura.

El conocido caso de los pandas gigantes, que desde 1980 se encontraban en peligro de extinción ha salido de dicha lista, mediante de políticas implementadas desde el 2004 en China, lo que ha logrado un incremento de un 17% de la especie. Lo que significa que actualmente al contar en todo el mundo hay 1864  pandas con vida, convirtiéndolos en los símbolos globales de la lucha por la protección de la fauna.

Esta situación no fue fortuita, sino que trae un largo camino de trabajo detrás, la veterinaria y experta en animales exóticos Josefina Campos de la Universidad de Chile explica que “el simple hecho de restaurar el hábitat de los pandas les ha devuelto su espacio y ha permitido que tengan comida disponible”.

En el caso de nuestro país un 66% de las especies clasificadas en el territorio nacional se encuentra bajo la amenaza de extinción, ante lo cual la Universidad de Concepción creó una verdadera “Arca de Noé”, la cual se trata de un banco de información genética de 65 animales nacionales en peligro de extinción, como el zorro chilote, comadreja trompuda, monito del monte, chinchilla, picaflor de Juan Fernández, huemul y pudú. Lo que ayudaría a la conservación a largo plazo de las especies con riesgo. Ante esto Fidel Ovidio, académico del Departamento de Ciencia Animal, explicó la importancia de las clonaciones en el futuro mediante este almacén de células, pero recalcó “es de suma importancia que se tomen medidas antes de que la especie desaparezca, ya que para la mayoría de las especies el problema es la destrucción por parte del humano de su medio ambiente”.

El caso más crítico es el de los pingüinos emperadores en la zona Antártica de nuestro país, los cuales aún no se encuentran en la lista de animales en peligro. La proyecciones del derretimiento del Ártico son reales, lo que dejaría a los pingüinos sin su hábitat natural para vivir y procrear, de la misma forma que pasaba con los pandas en China, al talar todo el bambú (alimento y entorno principal).

De acuerdo a una investigación liderada por el Woods Hole Oceanographic Institution (WHOI), la especie no podría sobrevivir al cambio, lo que llevaría que un sólo tres generaciones los pingüinos ya no se encontrarían no solo en territorio nacional sino que también en ninguna parte del planeta. Por lo que la organización busca poner a esta especie en la lista para poder comenzar un proceso de protección bajo el Acta de Especies en Peligro, lo que ayudaría a generar nuevas legislaciones y regulaciones de pesca en el Océano Austral, que podrían ayudar a esta especie sobrevivir mejor el cambio climático, de la misma forma atacando a uno de los grandes problemas de los tiempos modernos, el calentamiento global.

El Fondo Mundial para la Naturaleza (WWF) explicó que hoy nos encontramos en un momento crítico para muchas especies, lo que juzgo indispensable en que la sociedad se vaya haciendo responsable, fortaleciendo el marco legal para frenar la pesca y caza ilegal, y generando políticas con metas y compromisos específicos para la comunidad y el ecosistema, para que finalmente tengan consecuencias positivas como la que vio con los pandas.

 

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