Las últimas estadísticas entregadas por Facebook señalan que se suben 350 millones de fotos diariamente al portal, lo que significa 4.000 por segundo. Por su parte, a Instagram se suman 80 millones de imágenes al día. Pareciera que la propensión al exhibicionismo en las redes se está convirtiendo en una tendencia en el mundo de hoy.

Es conocida y verídica la famosa frase que sostiene que nadie es tan guapo como en su foto de perfil, ni tan feo como en su foto de cédula de identidad. En las redes sociales nadie es feo, ni hace cosas malas, ni fracasa. Y eso se genera de manera natural, debido a que cada uno es quien define qué subirá y qué no. Ésta es una herramienta que permite a cada uno posicionarse ante su público en línea como quien prefiera ser percibido. Sin embargo, el exceso de esta búsqueda de aprobación y “me gusta” ya tiene concepto y también consecuencias.

El término postureo nació recientemente, que busca hacer referencia a las formas de comportamiento y de pose que las personas mantienen en las redes sociales, más por imagen o por apariencias, que por una verdadera motivación. La teraupeuta María Teresa Prieto lo define como la adopción de ciertas actitudes cuyo fin es proporcionar una buena imagen de nosotros mismos, “el objetivo de ello es demostrarle a los demás lo felices y exitosos que somos, aunque no sea así o no estemos convencidos de ello” indicó.

Estudios señalan que se tiende a mostrar lo mejor de uno mismo en las redes sociales, como una manera de buscar la aprobación de otros: publicamos cosas que obtendrán un “me gusta” de manera casi automática, mientras las que creemos menos populares tendemos a no compartirlas.

La psicóloga experta en adolesencia, Paula Salamanca, señaló que cuando alguien recibe una respuesta positiva ante algo, tiende a repetir, mientras que si es negativa, no es así, debido a la sensación que genera en quien la emite. Los pensamientos generan emociones y estos conllevan a la realización de conductas y dependiendo de lo que generen, se decice si se realizarán nuevamente, “esto es lo que se logra precisamente en las redes sociales, se define un paradigma de lo que gusta y lo que no”, aseveró.

En la justa medida, no parece tener grandes repercusiones, lo que no aplica cuando hay una persona que presenta una clara disonancia entre una vida cara a cara versus una tras la pantalla. Por otro lado, el afán de posicionarse como un absoluto triunfador de manera sostenida (diaria prácticamente) que es casi exhibicionismo es más peligroso, y da cuenta de problemas de autoestima y personalidad.

Salamanca explicó que puede darse una arista más peligrosa en este arte de posturear, debido a que algunas personas son absorbidas por el personaje que intentar mostrarle al público que son “aparentar ser alguien que no se es produce estados emocionales muy negativos, que pueden generar patologías e incluso depresión”. Por su parte, Prieto hizo una invitación a comprender que no todos podemos triunfar en todo en la vida, a ser consistente y conscientes de la situación real de cada uno.

Aparentemente, no hay que sentirse tan mal por las increíbles vidas que los demás postean en Facebook, porque hasta donde sabemos, podrían ser muy exageradas o incluso falsas.

 

Un breve cortometraje del año 2013 denominado “What´s on your mind?” que da cuenta de este fenómeno

 

La definición de postureo de la sicóloga Teresa Prieto: https://soundcloud.com/camila-sanhueza-egert/psicologa-teresa-prieto

 

 

 

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