Tras ser despedido por Donald Trump, James Comey –ex director del FBI– se presentó ante el Comité de Inteligencia del Senado donde se refirió al interés de Trump en el avance de la investigación del ‘Rusiagate’.

Por Mario Mercier

Un meticuloso escrito de siete folios fue el que envió al Comité de Inteligencia del Senado el destituido director del FBI, James Comey. El documento, hecho público ayer por el Congreso estadounidense, adelantó parte de los tres encuentros y seis llamadas que mantuvo con el presidente Donald Trump en los cuatro meses que estuvo en el cargo antes de que el mandatario norteamericano lo despidiera.

“Necesito lealtad, espero lealtad”, fue una de las peticiones que se registran en las notas que tomó Comey durante los encuentros y llamadas con el Presidente, haciendo referencia a la presión que Trump le habría hecho para que “dejase pasar” la investigación sobre el asesor de seguridad nacional que tuvo que dimitir, tras solo tres semanas en su cargo, por mentir sobre sus conversaciones con el embajador de Rusia en Washington.

Hoy, a eso de las 10:00 am (hora de Washington), James Comey llegó hasta el salón del Comité de Inteligencia del Senado para leer su declaración jurada sobre las presiones del Presidente. Luego de jurar de pie y decir que dirá “toda la verdad”, Comey se sentó y comenzó a hablar.

“Él (Donald Trump) me dijo repetidas veces que estaba haciendo un gran trabajo (…) por eso me confundió cuando lo vi por la TV despidiéndome”, comentó Comey, quien además reconoció el derecho del presidente de despedirlo con o sin razones, “pero las explicaciones que la Casa Blanca ofreció fueron contradictorias”.

Para el experto en relaciones internacionales de la Universidad Central, Samuel Fernández, las palabras del ex director del FBI “por muy confiables que sean, están revelando secretos que son de inteligencia en Estados Unidos y que ponen en aprieto toda una administración de gobierno (…) es una lucha de poderes”.

Uno de los momentos más fuertes de la jornada se vivió cuando Comey se refirió a los dichos de Trump sobre el FBI. “Esas eran mentiras, simples y sencillas”, declaró el ex director de la institución, con respecto a que el FBI estaba en desorden y mal encabezado. Sobre este punto Comey enfatizó que el FBI es “honesto, fuerte e independiente”.

Asimismo, según Comey “el gobierno de Trump dijo mentiras puras y llanas” en relación a su cargo, ya que la versión original que brindó la Casa Blanca para su despido fue que Comey no era capaz de liderar y, en consecuencia, el buró perdió la confianza en su director.”El gobierno decidió difamarme a mí”, sentenció el ex director de la FBI.

Sobre las supuestas interferencias de Rusia en las elecciones presidenciales de EE.UU., Comey señaló que “no hay duda de que el gobierno ruso estuvo detrás”. Sin embargo, sostuvo que Trump no le pidió que detuviera la investigación de Rusia. Además, admitió “no tener ninguna duda” de que el nuevo fiscal especial nombrado para liderar la pesquisa sobre las relaciones del entorno de Trump y Moscú, Robert Mueller, hará bien su trabajo.

El ex director del FBI también envió un mensaje a sus antiguos compañeros que siguen ocupándose de la investigación del Rusiagate: “Sigan haciendo el bien por cuanto tiempo puedan”.

En relación a esto último, Samuel Fernández señala que “es más que sabido que cualquier potencia está consciente de que la competitiva está espiándolo a través de sus servicios de inteligencia. Los dichos de Comey solo ponen en evidencia que EE.UU. tienen un enemigo que los está vigilando”.

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