Por: Nicolás Irarrázaval

El Ministerio del Trabajo con ayuda de la Vicaría Pastoral Social Caritas, dieron el vamos al plan de empleabilidad 2018, para ayudar a 70 familias con niños y adolecentes.

Pasada las 10:30 de la mañana en el Arzobispado de Santiago, el ministro de Trabajo y Previsión Social Nicolás Monckeberg junto a miembros de la Vicaría Pastoral Social Caritas, se reunieron para conmemorar el día contra el trabajo infantil y para reafirmar el apoyo del gobierno hacia el programa “Empleabilidad para familias de niños, niñas y adolecentes trabajadores: Caminando juntos por la erradicación del trabajo infantil”, que entrega cursos de capacitación a los papás para que sus hijos no tengan que trabajar.

 

Este proyecto que data de 1996, ha acompañado a más de 10.500 niños y su objetivo principal apunta a mejorar la empleabilidad de los padres y madres de familia. Este programa se basa en cinco puntos claves: potenciar habilidades blandas, capacitar a los adultos para un oficio especifico, generar espacios de reflexión, monitorear el acceso a la empleabilidad y finalmente insertar al trabajador en una actividad remunerada.

 

La nueva propuesta para el 2018 tiene entre sus planes ayudar a 70 familias de niños y adolecentes con riesgo de trabajar. Para poder ser parte de este programa, tienes que tener entre 18 a 65 años con la capacidad de escribir y leer, además de residir en las comunas de Recoleta, Quilicura, Conchalí, Independencia, Maipú o Santiago Centro.

 

Actualmente en Chile existen más de 20.200 niños trabajando y el ministro del Trabajo y Previsión Social, Nicolás Monckeberg, lo tiene claro. “Corresponde pedirle perdón a los niños que les hemos privado el derecho a ser feliz, a ir al colegio, a jugar con sus amigos o soñar con ser Sánchez o Vidal, por obligarlos de alguna forma a trabajar”, reflexionó Monckberg, que además aclaró que el gobierno de Sebastián Piñera siempre ha estado enfocado en los niños y niñas de Chile.

 

El secretario de la Vicaria Pastoral Social Caritas, Luis Berrios, le dijo al público presente, que la iglesia siempre ha velado por la seguridad e integridad de los menores y considera al trabajo infantil como intolerable. “Constituye un tipo de violencia menos visible, mas no por ello menos terrible”, indicó Berrios.

 

Ana María Matamala, madre de 3 hijos y que actualmente vive en la comuna de Recoleta, ha sido una de las beneficiadas de este programa que le ha cambiado la vida. “Es un proyecto maravilloso. A nosotros nos dieron la oportunidad de aprender un oficio y después de hacer una práctica, es impagable. Yo pude salir adelante, ahora puedo decir orgullosamente que soy el sustento de mi hogar”, concluyó emocionada la actual ayudante de cocina.

 

 

 

 

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