Las explicaciones del fenómeno se pueden encontrar, por una parte en el cambio climático que se ha reflejado en menos precipitaciones y por otra en la administración que las personas hacen del agua.

La preocupación por la sequía no es algo nuevo, de hecho se remonta a 2010 y  que llegó a su peak en 2015. Tras lo ocurrido con la laguna de Aculeo, vuelve a plantearse si este hecho responde a las consecuencias del cambio climático o bien corresponden a la sobreutilización del recurso por parte del ser humano.

“Hace 5 años atrás, los problemas de sequías y de calidad de agua los veías desde la IV región hacia el norte y era obvio, porque para allá hay poca agua. Pero durante los últimos años ha ido avanzando hacia el sur muy rápido”, dice Tomás Carvacho, ingeniero civil bioquímico y gerente comercial de VigaFlow S.A.

La empresa especializada en el uso eficiente del recurso hídrico, a través de sus clientes han podido percatarse de este cambio medioambiental. Entre las transformaciones, se encuentran las modificaciones de la profundidad de los pozos, que antes eran de máximo 70 metros y ahora se llega hasta los 180 metros. “Esto significa que se están yendo a buscar aguas más profundas, más subterráneas  y a nosotros nos da la impresión que son aguas más antiguas; y que tienen menor tasa de recuperación”, explica el ingeniero.

¿Lo ocurrido en Aculeo, podría replicarse en otras partes? Es necesario tener en cuenta la dificultad que presenta para los expertos determinar si efectivamente algo como lo sucedido, puede ocurrir en otras regiones, tanto por la necesidad de realizar un estudio más profundo de la realidad, como también por los mecanismos para determinarlo.

“No visualizo que haya un área similar a corto plazo,  que tenga las mismas condiciones que Aculeo. Hay que estudiar acá si corresponde a una situación natural o es industrial”, asegura Wilfredo Alfaro, máster en ingeniería hidrológica. El ingeniero forestal cuenta que estas características dificultan su comparación con otros sectores.

“Primero es un cuerpo de agua muy pequeño tiene menos de 10 millones de metros cúbicos. Es también un cuerpo de agua de poca profundidad, entre cinco a diez metros. A esto se suma, que es una área que tiene mucha presión de uso. Entonces son condiciones muy especiales”, aclara Alfaro.

Para Carvacho en cambio, las circunstancias se han dado a nivel país y destaca el sur como la zona principal. “Hoy día estamos haciendo tratamiento de agua de este tipo(de pozo), básicamente en todo Chile. Por ejemplo, Chiloé en verano se queda sin agua  y eso es algo que nadie lo cree”.

Para el abogado especialista en derecho medioambiental, Diego Rodríguez, el agotamiento del recurso en lugares como Aculeo, no tiene su razón en la utilización particular, sino que responden a la falta de precipitaciones.“No creo que la problemática como ha salido en los medios, sea debido al uso para regadío por parte del sector privado. La Dirección General de Aguas (DGA), antes de entregar los permisos de derechos de aprovechamiento del agua,  hace un estudio de las cuencas y cauces que existen para ver la disponibilidad de ellos”, asegura el abogado.

En cuanto a las soluciones, Tomás Carvacho plantea que: ¨Si tuviera que buscar soluciones fáciles, corto y de rápida aplicación; se podría promover el uso de aguas grises. Aquí hay algo interesante, porque recién se está discutiendo la ley que te permitiría usar este tipo de aguas, para por ejemplo el riego.

La desalinización del agua también aparece como una opción, considerado un proceso antiguo en Chile y donde se tienen las instalaciones y tecnología necesaria. “Es pero es una inversión grande, sin embargo al final el costo por metro cúbico no es caro. Normalmente lo más costoso es mover el agua desde la orilla del mar, al lugar de uso”, afirma Carvacho.

Instalaciones desalinizadoras de agua empresa VigaFlow

Más allá de las soluciones que se puedan establecer, Wilfredo Alfaro, destaca las complicaciones para determinar otros puntos en el país. “Son complejos porque no son lineales, ni predecibles. Entonces es difícil hacer un pronóstico al futuro, como el caso es el Aculeo y la mega-sequía de 2015. Es complejo hacer una previsión de ese tipo, sobretodo por la incertidumbre en los modelos que hay ahora sobre el clima”, concluye Alfaro.

Por ahora la zona central se encuentra en el periodo más seco desde 2014 y a nivel nacional el escenario no se modifica sustancialmente.

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