El día de ayer, el Banco Central presentó ante la comisión de Hacienda del Senado, el Informe de Política Monetaria (IPoM) de junio, este mostró una reducción del producto interno bruto (PIB) para este año a 1%-1,75%.

La principal razón para este ajuste, según explicó la institución bancaria, fue la caída en la actividad minera, la cual fue mayor a la prevista, donde retrocedió 13,8% en el primer trimestre del año a raíz de los efectos en la huelga en Escondida y, además, su recuperación posterior fue más lenta, como evidenció el Indicador Mensual de Actividad Económica (Imacec) de abril.

Teniendo lo anterior en cuenta, los recortes a las proyecciones de este año no contagiaron las estimaciones para el escenario base de 2018. El pronóstico de crecimiento subió un rango entre 2,5% y 3,5% desde la estimación anterior de 2,25% a 3,25%. Esta visión implica una recuperación en la inversión, la que se incrementaría 3% y un consumo que exhibiría una expansión similar de 2,9%.

El Presidente del Banco Central, Mario Marcel se refirió a estas cifras, y destacó que “si uno separa los efectos transitorios, la cifra de abril no es dramáticamente negativa, es importante ponderar los datos puntuales cuando traen este tipo de distorsiones”.

Marcel destacó que medido en términos desestacionalizados el Imacec aumentó 0,9% frente al mes previo, asimismo sostuvo que el impacto de los tres días hábiles menos en abril fue de alrededor 1,5 puntos.

El ministro de Hacienda, Rodrigo Valdés se refirió al resultado del Imacec de abril, el que creció solo un 0,1%, este sostuvo que aún “estamos pasando una serie de momentos puntuales”.

Asimismo, el jefe de las finanzas públicas insistió en que en la segunda parte del año se verá una mejora en la economía nacional. “El mundo se ve mejor. Hay más comercio mundial, el precio del cobre se ha mantenido sobre los US$ 2,5 por un tiempo prolongado, todo hace pensar en que habrá mejores cifras hacia adelante”, además de prometer un crecimiento del 3%, para fin de año.

El académico de la Universidad de Chile, Joseph Ramos, dice que ve “difícil que estemos creciendo 3% a fin de año. Para eso debe haber una reversión en las expectativas que no veo que se estén dando”.

El ex subsecretario de Economía, Tomás Flores, también es escéptico con la promesa de Valdés, ya que la economía está creciendo a un ritmo de 1,5% anual, una vez ajustados hechos puntuales, “lo que probablemente se mantendrá durante el resto del año. No hay, hasta el momento, evidencia de ningún cambio, ni en inversión o comercio exterior, que implique duplicar dicha cifra de aquí al fin de año”.

Por el contrario Francisco Klapp, investigador de Libertad y Desarrollo, es enfático en asegurar que el ministro Valdés “dice la verdad” respecto del 3% a fin de año, pero que está muy influido por la base de comparación. “En el cuarto trimestre vamos a estar comparando con el cuarto trimestre de 2016, que fue muy débil. Por tanto, aunque sigamos al insuficiente  ritmo actual, vamos a observar un 3% o incluso un poco más en el cuarto trimestre en términos interanuales.  De hecho, es así como llegaremos muy probablemente a un 1,5% aproximadamente de crecimiento este año”.

En cambio, Cecilia Cifuentes, investigadora del ESE Business School, comparte con Rodrigo Valdés que en los próximos meses el ritmo de crecimiento debería ser más alto, sin embargo, acota que dado que el problema de expectativas tiene un componente político importante, “en la medida en que se percibiera como seguro un triunfo de Chile Vamos, sería posible acercarse a cifras de 3%, aunque sigue siendo más factible un escenario con cifras más cercanas a 2,5%, en ese contexto político más favorable para la actividad. Si, por el contrario, fuera más factible un triunfo de la Nueva Mayoría, el resultado sería más moderado”.

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