Consuelo Gómez denuncia haber recibido malos tratos y abuso sexual en la congregación de la Hermanas del Buen Samaritano en el Maule. 

A los 18 años Consuelo Gómez entró a las Hermanas del Buen Samaritano en la región del Maule, lugar donde confiesa haber sido abusada sexualmente y tratada «como una esclava». Hoy, dice no tener miedo y decidió hablar para que su historia, y la de muchas de sus compañeras, no se vuelva a repetir.

«Había mucho acoso de los sacerdotes, capellanes y directores espirituales, muchas tocaciones indebidas, pero no podíamos decir nada porque nos hacían callar todo lo que viéramos y viviéramos», confiesa Gómez. Ella sufrió personalmente de abuso por parte de una monja y al denunciar la situación a un sacerdote, este le recomendó que se quedará callada.

«Sé que quedan congregaciones de religiosas y que hay muchas jóvenes que, a lo mejor, tienen esa inquietud, y no quiero que les pase lo mismo que pasé yo», declara la ex religiosa. 

 

«Pero a mí la rabia que me da ahora es que el nuncio, sabiendo todo esto, no ha hecho nada», reclama Consuelo Gómez.

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