En una carta, enviada el 10 de mayo, a los miembros de la conferencia Episcopal, el prelado se refirió a las acusaciones de encubrimiento en su contra.

Por Monserrat Concha.

En una carta publicada por Associated Press y enviada –con fecha del 10 de mayo- a los miembros de la Conferencia Episcopal chilena, el cardenal Francisco Javier Errázuriz negó que haya encubierto los delitos cometidos por el párroco de la iglesia de El Bosque, Fernando Karadima.

“Es claro que no hubo de mi parte ni delito, ni crimen, ni encubrimiento alguno”, señaló el religioso y explicó que decidió referirse a las acusaciones dado que “durante las últimas semanas se me ha difamado públicamente y en repetidas oportunidades, tildándome de encubridor, delincuente, criminal y persona despreciable”.

Sin embargo, reconoce que la popularidad de Karadima y su habilidad por atraer seminaristas, afectó el juicio que tuvo al investigar las denuncias. “Se acusaba a un sacerdote de gran convocatoria pastoral, cuya predicación había enriquecido a más de 30 jóvenes que habían sido ordenados sacerdotes, y a cuatro sacerdotes que habían sido consagrados obispos (…) además se acusaba a un sacerdote que inspiraba una asociación formada por jóvenes y presbíteros que propagaban su fama”, expresó.

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